La fuga entre el contador del edificio y la llave de paso de tu vivienda es el tipo de fuga que más confusiones genera. Mucha gente da por hecho que cualquier problema relacionado con el contador es responsabilidad de la compañía de aguas o de la comunidad. La realidad es bien distinta: a partir del contador, la red ya es tuya. Y ese tramo —que puede ir enterrado por el jardín, empotrado en una pared, o subiendo por un patio interior— es uno de los más complicados de localizar.
En esta guía te explicamos exactamente qué tramo es, cómo identificar si tu fuga está ahí, cómo se localiza sin obra, cuánto cuesta y quién paga cada cosa. Es información que llevamos años explicando por teléfono a clientes de toda Galicia y que conviene tener clara antes de empezar a romper.
¿Qué es exactamente el tramo entre contador y llave de paso?
Es el tubo que conecta el contador individual de tu vivienda con la llave de paso general que tienes dentro de casa. Puede tener desde un metro (en un piso urbano) hasta 30-50 metros (en un chalet con contador en valla o en un edificio con contadores agrupados en cuarto técnico).

Aunque ese tubo a menudo pasa por zonas comunes del edificio (montantes, bajos comerciales, hornacinas), es de propiedad privada del vecino al que sirve. Lo dice el Reglamento del Servicio Domiciliario de Aguas en la mayoría de municipios españoles (consulta el de tu ciudad; en A Coruña lo publica EMALCSA; criterios compartidos por todo el sector a través de AEAS). La empresa suministradora gestiona la red hasta el contador; después es asunto del propietario.
Señales de que tu fuga está en este tramo concreto
Distinguir si la fuga está en el tramo contador-llave de paso o ya dentro de la vivienda es importante porque cambia el coste y el método. Estas son las pistas más claras:
- El contador sigue girando con todas las llaves interiores cerradas. Cierra la llave de paso general que tienes dentro de casa. Si el contador sigue corriendo, la fuga está antes —en el tramo que va del contador hasta esa llave.
- Humedad en el muro perimetral o en la valla del jardín. Si tu contador está en la valla y el muro del jardín siempre tiene una zona húmeda inexplicable, probablemente la acometida interna esté rota.
- Charcos o zonas verdes en jardín sin lluvia. Es el patrón típico de fuga en acometida enterrada.
- Manchas en bajos comerciales del edificio. Si tu tubo de acometida pasa por encima de un bajo comercial, ahí pueden aparecer humedades antes que en tu casa.
- Aumento brusco de la factura sin uso aparente. Especialmente significativo si la vivienda ha estado cerrada (segunda residencia) y la factura ha subido.
La prueba definitiva: el contador con llaves cerradas
Es la prueba reina y la primera que hacemos en cada visita. Tarda 10 minutos y deja claro si la fuga está antes o después de tu llave de paso:
- Cierra la llave de paso general de tu vivienda (la que entra en casa, no la del edificio).
- Comprueba que no hay nada consumiendo agua dentro (caldera en stand-by sí da pequeñas pulsaciones, ten cuidado con esto).
- Ve al contador y observa la rueda más fina durante 3-5 minutos.
- Si la rueda gira: la fuga está antes de tu llave de paso → tramo contador-llave.
- Si la rueda no se mueve: la fuga está después → dentro de tu casa.
Esta prueba no te dice dónde está la fuga, sino en qué tramo. Es el primer corte que hacemos siempre.

Causas habituales de fuga en este tramo
Hay cinco causas que vemos repetidamente en este tipo de avería:
- Corrosión interna en tuberías metálicas antiguas. Cobre con muchos años, hierro galvanizado, plomo (en edificios pre-1970). El agua va comiendo la pared del tubo desde dentro hasta que aparece un poro.
- Movimiento del terreno. En tuberías enterradas, asentamientos, raíces de árboles cercanos o heladas pueden romper la tubería en un punto débil.
- Presión excesiva mantenida. Si la red tiene picos de presión por encima de 6-7 bar, las uniones y los puntos débiles ceden con el tiempo. Un reductor de presión previene este problema.
- Mala ejecución original. Uniones mal soldadas, codos forzados, materiales mezclados (cobre con galvanizado provoca corrosión galvánica acelerada).
- Impactos accidentales. Una obra cercana, una jardinera anclada con tornillo largo, una reforma del vecino: pequeños impactos pueden generar una fisura que se manifiesta meses después.
Cómo localizamos una fuga en este tramo sin obra
La forma antigua era pico y suerte: abrir donde se ve mojado, ver que no está, abrir más allá, hasta encontrar. En una acometida de 30 metros eso podía suponer abrir el jardín entero y un coste de varios miles de euros en obra. Hoy se hace de otra manera.
1. Cámara termográfica
Aunque sea agua fría, la diferencia térmica entre la zona donde está escapando el agua y el terreno seco circundante suele ser suficiente para que la cámara la detecte. En fugas recientes o con caudal alto, la cámara nos pinta el recorrido completo del tubo bajo el suelo.
2. Geófono electroacústico
Cuando la termografía no da contraste claro (fugas pequeñas, agua a temperatura ambiente), el geófono es la herramienta clave. Como el tubo está bajo presión de red (3-5 bar habitualmente), el agua que escapa hace ruido. Recorremos el trazado conocido y marcamos el punto de máxima señal.
3. Gas trazador
Si la fuga es muy pequeña o el tramo está parcialmente vacío, vaciamos el tramo y introducimos gas trazador (nitrógeno-hidrógeno). El hidrógeno aflora justo encima del punto de fuga. Es lo más fino que tenemos.
4. Verificación cruzada
Antes de marcar el punto definitivo siempre cruzamos al menos dos métodos. Si la termografía y el geófono coinciden, vamos al 100%. Si discrepan, confirmamos con gas trazador. Esa redundancia es la que evita catas innecesarias.
Cómo se repara una fuga en este tramo
Una vez localizada, las opciones de reparación son tres:

Reparación local (cata + sustitución del tramo)
Es lo más habitual. Una vez marcado el punto, se abre una cata pequeña, se descubre la tubería, se corta el trozo dañado y se sustituye por una pieza nueva con uniones tipo Conex o termofusión según material. Se prueba a presión y se cierra la cata.
Sustitución completa del tramo
Si la tubería es muy antigua (plomo o galvanizado con corrosión generalizada) recomendamos sustituir el tramo entero por tubería multicapa o PEX. Cuesta más en mano de obra pero evita que en seis meses tengas otra fuga en otro punto del mismo tubo. En instalaciones de plomo es la única opción recomendable también por salud.
Encamisado interno (no rompe nada)
Para tramos largos (acometidas exteriores) cada vez más se usa la técnica del encamisado interior con resina epoxídica: se introduce una funda de resina por dentro del tubo existente y se cura, sellando la fuga desde el interior sin abrir nada. Es más caro pero perfecto para jardines complejos, suelos de hormigón pulido o pavimentos públicos.
¿Quién paga este tipo de fuga?
Como adelantábamos: el propietario de la vivienda. La compañía de aguas solo es responsable hasta el contador. A partir de ahí, la red es privada aunque pase por zonas comunes del edificio.
Cobertura del seguro de hogar:
- Daños: sí los cubre (manchas en pared, parquet hinchado, daños al vecino, secado).
- Localización profesional:cada vez más pólizas la cubren. Léelo en tu póliza bajo conceptos como "búsqueda de averías" o "localización de fugas".
- Reparación de la tubería: habitualmente NO. Lo asume el propietario porque la causa es el desgaste de su instalación.
Si quieres profundizar en quién paga cada tipo de fuga, lee la guía completa de quién paga la factura de una fuga de agua.
Bonificación de la factura del agua
La mayoría de compañías de aguas (incluida EMALCSA en A Coruña) ofrecen bonificación por fuga oculta si reparas y presentas en plazo:
- Factura de la reparación realizada por empresa autorizada.
- Informe técnico que acredite que la fuga era oculta (no detectable a simple vista).
- Solicitud presentada normalmente en 3-6 meses desde la reparación.
La bonificación habitual es la diferencia entre el consumo del periodo con fuga y la media de los últimos 12 meses. En fugas en acometida exterior puede suponer 200-800 € recuperados.
Cómo prevenir fugas en este tramo
- Instala un reductor de presión si la presión de tu red está por encima de 5 bar. Reduce drásticamente la fatiga de la tubería.
- Sustituye tuberías de plomo o galvanizado antiguas en cuanto puedas. Son una bomba de relojería y, en el caso del plomo, un riesgo sanitario.
- Coloca un sensor de fuga con corte automático en la llave de paso general. Detecta consumo anómalo prolongado y cierra el agua automáticamente (200-400 € de inversión).
- Hazte una revisión de instalación cada 10-15 años en viviendas antiguas.
- Vigila el contador una vez al mes: con todo cerrado, debería estar parado. Si lo haces mensualmente, detectas fugas a tiempo.
Cuándo deberías llamar a un detector profesional
En cuanto la prueba del contador te diga que hay agua moviéndose con todo cerrado y has descartado el tramo interior. Cuanto antes localices la fuga, menos pérdida acumulada y menos daño estructural. En Galifugas atendemos detección de fugas en toda la provincia de A Coruña y comarcas próximas. Un técnico te atiende por teléfono y te da presupuesto cerrado antes de salir. Si quieres seguir formándote, también puedes leer cómo se detectan las fugas en tuberías enterradas.


